Hola amantes del universo. En el centro de nuestra galaxia, existe un objeto invisible que domina gravitatoriamente toda la región central de la Vía Láctea. No emite luz, no se puede observar directamente y durante mucho tiempo solo fue una suposición en los datos de los astrónomos.
Hoy sabemos que ese objeto es un agujero negro supermasivo. Su nombre es Sagitario A* (pronunciado “Sagitario A estrella”) y se encuentra exactamente en el corazón de nuestra galaxia. Pero llegar a esta conclusión no fue sencillo. Durante décadas los científicos tuvieron que reunir pistas, observar el movimiento de estrellas y desarrollar nuevas técnicas para entender qué estaba ocurriendo realmente en el centro galáctico.
La historia de cómo descubrimos a Sagitario A* es una de las investigaciones más fascinantes de la astronomía moderna.
¿Dónde se encuentra Sagitario A*?

El centro de la Vía Láctea se encuentra en dirección a la constelación de Sagitario. Desde la Tierra, esa región está oculta detrás de enormes nubes de gas y polvo interestelar que bloquean gran parte de la luz visible. Durante mucho tiempo esto impidió observar directamente qué había allí. Ya es difícil observar cualquier cosa, imaginen un agujero negro que casi no emite luz. Sin embargo, utilizando radiotelescopios y observaciones en otras longitudes de onda, los astrónomos comenzaron a detectar una fuente de radio muy compacta y energética en esa zona.
A esa fuente se la denominó Sagitario A. Con el tiempo se descubrió que en realidad se trataba de varias fuentes distintas, y la más compacta y misteriosa recibió el nombre de Sagitario A*. La estrella en el nombre no es casual. En física suele usarse el símbolo “*” para indicar que algo es especial o peculiar, y eso es exactamente lo que resultó ser este objeto.
Las estrellas que revelaron su existencia

Durante décadas, los astrónomos comenzaron a observar algo sorprendente. Muy cerca del centro galáctico había estrellas que se movían a velocidades extremadamente altas, describiendo órbitas muy cerradas alrededor de un punto completamente invisible. Estas estrellas orbitaban como si estuvieran girando alrededor de un objeto con una masa enorme concentrada en un volumen muy pequeño.
Una de las más famosas es la estrella S2, que tarda aproximadamente 16 años en completar una órbita alrededor de ese punto invisible. Para que una estrella se mueva de esa manera, el objeto central debe tener una masa gigantesca. Los cálculos mostraron que allí debía existir un objeto con alrededor de cuatro millones de veces la masa del Sol. Pero al mismo tiempo debía ser extremadamente compacto. La única explicación que encajaba con todos los datos era que en el centro de la galaxia se encontraba un agujero negro supermasivo.
El Premio Nobel que confirmó la teoría

Las observaciones que demostraron la existencia de Sagitario A* fueron tan importantes que terminaron recibiendo uno de los mayores reconocimientos de la ciencia. En 2020, el Premio Nobel de Física fue otorgado a Andrea Ghez y Reinhard Genzel por sus estudios sobre el movimiento de las estrellas en el centro de la Vía Láctea. Sus investigaciones proporcionaron la evidencia más sólida hasta ese momento de que Sagitario A* era realmente un agujero negro supermasivo.
Durante más de veinte años, ambos equipos siguieron las órbitas de las estrellas cercanas al centro galáctico con una precisión extraordinaria. Gracias a esas mediciones, pudieron reconstruir la masa y la posición exacta del objeto central invisible. Todo apuntaba a lo mismo. En el corazón de la Vía Láctea habita un agujero negro gigantesco.
La primera imagen de Sagitario A*

Durante décadas, Sagitario A* fue un objeto que solo conocíamos a través de mediciones indirectas. Pero en 2022 ocurrió algo histórico. Una red global de radiotelescopios conocida como Event Horizon Telescope (EHT) logró obtener la primera imagen del entorno inmediato de Sagitario A*. El resultado fue una imagen que muestra un anillo brillante de materia caliente rodeando una región oscura en el centro.
Esa región oscura corresponde a la sombra del agujero negro. Este logro fue extraordinario, porque Sagitario A* es un objeto extremadamente difícil de fotografiar. El gas que lo rodea cambia rápidamente y las observaciones deben combinar datos obtenidos desde telescopios distribuidos por todo el planeta. Aun así, el resultado confirmó una vez más lo que los astrónomos sospechaban desde hacía décadas. En el centro de nuestra galaxia vive un agujero negro supermasivo.
¿Qué tamaño tiene Sagitario A*?
Aunque su masa es gigantesca, Sagitario A* no es tan grande como podríamos imaginar. Su masa equivale aproximadamente a cuatro millones de soles, pero el tamaño del horizonte de eventos es relativamente pequeño en comparación con el tamaño de la galaxia, apenas 17 veces mas grande que el Sol. Por eso, el agujero negro ocupa solo una región diminuta dentro del enorme disco de la Vía Láctea, que tiene unos 100.000 años luz de diámetro.
Esto significa que, aunque Sagitario A* domina gravitatoriamente la región central, su influencia directa sobre el resto de la galaxia es mucho más limitada de lo que a veces se imagina.
¿Es peligroso para la Tierra?
Afortunadamente, no.
Sagitario A* se encuentra a unos 26.000 años luz de distancia, una distancia enorme incluso a escala galáctica. A esa distancia, su gravedad no tiene ningún efecto apreciable sobre nuestro sistema solar. La Tierra y los demás planetas continúan orbitando tranquilamente alrededor del Sol sin verse afectados por el agujero negro central de la galaxia. De hecho, muchos científicos creen que la mayoría de las galaxias —incluida la nuestra— contienen un agujero negro supermasivo en su centro. Y eso no impide que miles de millones de estrellas, sistemas planetarios e incluso posibles mundos habitables existan dentro de ellas.
Sagitario A* y la evolución de la galaxia
Aunque Sagitario A* no representa una amenaza para nosotros, los agujeros negros supermasivos sí parecen jugar un papel importante en la evolución de las galaxias. Cuando grandes cantidades de gas caen hacia estos objetos, pueden producir fenómenos extremadamente energéticos que afectan al entorno galáctico. En algunas galaxias, estos procesos pueden generar jets relativistas o alimentar objetos extremadamente luminosos conocidos como cuásares.
Estos fenómenos pueden influir en la formación de estrellas y en la distribución del gas dentro de la galaxia. Por eso, estudiar Sagitario A* no solo nos ayuda a entender el centro de la Vía Láctea, sino también la relación profunda entre los agujeros negros supermasivos y la evolución de las galaxias.
Hasta acá hemos llegado, amantes del universo
Sagitario A* es uno de los objetos más fascinantes que conocemos. Un agujero negro supermasivo escondido en el corazón de nuestra galaxia, descubierto gracias al movimiento de las estrellas, confirmado por décadas de observaciones y finalmente fotografiado gracias a una red global de telescopios. Aunque no podemos verlo directamente, su presencia ha dejado una huella clara en la dinámica de la Vía Láctea. Y al estudiarlo, no solo aprendemos sobre un objeto extraordinario, sino también sobre el funcionamiento profundo de las galaxias y del universo mismo. Porque a veces, para entender el cosmos, basta con mirar hacia su centro… incluso cuando ese centro es completamente oscuro.
FAQ
¿Qué es Sagitario A*?
Es el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la Vía Láctea.
¿Cómo se descubrió Sagitario A*?
Observando el movimiento de estrellas cercanas que orbitan a gran velocidad alrededor de un punto invisible.
¿Qué tan grande es Sagitario A*?
Tiene una masa equivalente a unos cuatro millones de veces la del Sol, aunque su tamaño es pequeño en comparación con la galaxia.
¿Dónde está ubicado Sagitario A*?
En la dirección de la constelación de Sagitario, a unos 26.000 años luz de la Tierra.
¿Sagitario A* representa un peligro para la Tierra?
No. Está demasiado lejos como para tener algún efecto sobre nuestro sistema solar.
¿Qué mostró la imagen del Event Horizon Telescope?
Un anillo brillante de materia caliente alrededor de una región oscura, que corresponde a la sombra del agujero negro.





